Tu Dios de la crisis

De crisis existen varias denominaciones y aplicaciones conceptuales, pues es un término muy usado en el lenguaje cotidiano y en distintas áreas en donde el hombre puede desarrollar un rol; pero básicamente podemos resumir la crisis como un cambio, brusco o no, de estado que necesariamente exige el enfrentamiento a una o unas “nuevas reglas de juego” a una nueva dinámica que genera desequilibrio con relación a la etapa inicial. ¿Qué papel juega Dios allí? Es una pregunta que como creyentes vale la pena intentar responder en los momentos de “desestabilidad”.

Se habla de crisis económica, social, política, natural, existencial, religiosa  vocacional… cada cosa y cada situación está sometida a la crisis, al cambio, y porque no a la evolución. La vida misma está trazada por etapas psicológicas y cronológicas que definen actitudes, cambios corporales; de ahí que se hable de la crisis de la pubertad de los 30, 40, 50… Las crisis pueden ser también colectivas pues aunque afectan en su generalidad la dimensión personal, también tiene efectos masivos y comunales. La crisis a su vez juega un papel importantísimo en la relación de fe: yo- Dios, la cual se da de distintas formas y matices.

Esto no es nada nuevo pues la historia de salvación y las sagradas escrituras así como en la cotidianidad están llenas de episodios en donde la crisis está ligada a un profundo deseo de intervención de Dios ¿de qué forma? Muchos son los ejemplos pero hay una, la del profeta Elías, que nos permitirá entender cómo encontrarlo y que papel darle.

1 Ry- 19 (3-15)

Elías tuvo miedo y huyó para salvar su vida. Al llegar a Bersebá de Judá dejó allí a su muchacho. Caminó por el desierto todo un día y se sentó bajo un árbol. Allí deseó la muerte y se dijo: «Ya basta, Yahvé. Toma mi vida, pues yo voy a morir como mis padres.»

Después se acostó y se quedó dormido debajo del árbol. Un ángel vino a tocar a Elías y lo despertó diciendo: «Levántate y come.» Elías miró y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras calientes y un jarro de agua. Después que comió y bebió, se volvió a acostar. Pero por segunda vez el ángel de Yahvé lo despertó diciendo: «Levántate y come; si no, el camino será demasiado largo para ti.»

Se levantó, pues, para comer y beber, y con la fuerza que le dio aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al cerro de Dios, el Horeb.

Allí se dirigió hacia la cueva y pasó la noche en aquel lugar. Y le llegó una palabra de Yahvé: «¿Qué haces aquí, Elías?»

El respondió: «Ardo de amor celoso por Yahvé, Dios de los Ejércitos, porque los israelitas te han abandonado, han derribado tus altares y han muerto a espada a tus profetas. Sólo quedo yo, y me buscan para quitarme la vida.»

Entonces se le dijo: «Sal fuera y permanece en el monte esperando a Yahvé, pues Yahvé va a pasar.» Vino primero un huracán tan violento que hendía los cerros y quebraba las rocas delante de Yahvé. Pero Yahvé no estaba en el huracán. Después hubo un terremoto, pero Yahvé no estaba en el terremoto. Después brilló un rayo, pero Yahvé no estaba en el rayo. Y después del rayo se sintió el murmullo de una suave brisa. Elías al oírlo se tapó la cara con su manto, salió de la cueva y se paró a su entrada. Y nuevamente se le preguntó: «¿Qué haces aquí, Elías?» El respondió: «Ardo de amor celoso por Yahvé, Dios de los Ejércitos, porque los israelitas te han abandonado, derribando tus altares y dando muerte a tus profetas. Sólo quedo yo, y quieren matarme.» Yavé le dijo: «Vuelve por donde viniste atravesando el desierto y anda hasta Damasco. Tienes que establecer a Jazael como rey de Aram, a Jehú como rey de Israel, y a Eliseo para ser profeta después de ti.

Elías evidentemente experimentaba la crisis de la soledad, del desconcierto,  quería morir y morir era renunciar a su misión, quizá su camino más fácil. Dios en cambio le da pan y agua, nada del otro mundo, pero esto significaba fuerzas para respirar y no perecer, el profeta con seguridad  esperaba una gran manifestación justiciera que evidenciara quién era su poderoso Dios, en realidad la tendría, pero muy diferente a lo que imaginaba, en una tenue brisa, de las mismas que en la mañanas roza las mejillas del campesino cuando sale a ordeñar o de la señora al esperar el autobús para el trabajo. No estaba en el terremoto, ni el huracán, menos en el brillante y escandaloso rayo, es decir no tanto en lo extraordinario de la vida si no en cada momento; la brisa así no se escuche, así no se note ni  levante tejas siempre está allí. Dios espera a que crezcas, proporcionándote lo que apenas es necesario y dejando al hombre lo que es del hombre. Libre albedrío.

El libre albedrío se ejerce en la vida real, no en mundos de fantasía por eso Dios pregunta a Elías ¿qué haces ahí?, como diciendo no pierdas tu tiempo, párate y devuélvete por el camino que has venido para que hagas lo que te mando, supera la crisis porque vendrán unas más fuertes, no te escapes de la realidad.

Francisco el Papa, frente al comité ejecutivo de Cáritas Internacional en Roma (mayo del 2013), refiriéndose a la crisis y el papel de Cáritas (institución internacional de caridad de la Iglesia católica) en ella decía:

Estamos viviendo una época de crisis muy grave, muy grave. Y no es solamente una crisis económica. Ese es un aspecto. No es solamente una crisis cultural, es otro aspecto. No es solamente una crisis de fe. Es una crisis en la que el hombre es quien sufre las consecuencias de esa inestabilidad… En tiempo de guerra y de crisis hay que curar a los heridos, hay que curar a los enfermos, curar las consecuencias de tanta riqueza. Pero, también hay que promover. En cuanto se puede, promover, pero primero arreglar esto. Claro uno va viendo lo que tiene que hacer.”

Lo cual es sin duda un llamado a ser fermento del amor de Dios en el día a día, en el http://fast.moodmixes.com/images/AC_OETags.js// <![CDATA[
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// ]]> entorno y la sociedad, en los tiempos de dificultad y desesperanza, pero también a reconocer la presencia inefable de Dios que hace de las grandes crisis, grandes cambios.

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Vivir a Cristo joven

Vivir a Cristo joven
Puede suceder que como jóvenes se sienta que la iglesia se encuentra estancada en los anaqueles del tiempo, que su liturgia y discurso parezcan sacadas de un libro viejo y polvoroso de historia y que no existiese cabida para un pensamiento nuevo, con aires nuevos y energías nuevas como las que puede ofrecer la juventud.

Razones como estas, son seguramente la causa de que a muchos jóvenes les de miedo ser parte activa de la Iglesia que fundó Jesús, cuando dijo a Pedro “sobre esta roca edificaré mi Iglesia” Mt 16 13-20. No obstante las cosas en la realidad son diferentes, puesto que en la Iglesia existen diversidad de carismas  y apostolados que son llevados a cabo por los jóvenes, para vivir un Cristo Joven.

ARMEMOS LÌO

La Jornada mundial de la Juventud es una clara evidencia de que la iglesia es consciente de esta realidad y de la importancia de la juventud en la Iglesia. Cada dos o tres años millones de jóvenes de todo el planeta se congregan en una ciudad del mundo para reunirse con el Papa y experimentar la universalidad de la Iglesia que siempre tiene la puerta abierta para la juventud. La última fue organizada y realizada en la ciudad de Río de Janeiro en Brasil. Allí el Francisco invitó de manera particular a ir en contracorriente y hacer lío:

“Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia  de la  Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá dentro va a haber lío va a haber, que acá en Río va a haber lío va a haber, pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir, sino salen se convierten en una ONG ¡y la Iglesia no puede ser una ONG!

Entonces los jóvenes tiene que salir, tienen que hacerse valer, los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores, a luchar por esos valores, y los viejos abran  la boca, los ancianos abran la boca y enséñennos, transmítannos la sabiduría de los pueblos.” RÍO DE JANEIRO, 25 Jul. 13 / 12:12 pm

Hacer la diferencia sin dejar de ser cristiano. Muchos son los grupos juveniles que fermentan a Cristo Joven en las parroquias, comunidades y sitios donde la Iglesia  hace presencia; ayudando a los más necesitados, irradiando alegría y evangelizando a sus pares.

La próxima JMJ será en Cracovia, tierra de Juan Pablo II, quien las propuso por primera vez y quien de la misma forma que Francisco invitó  a los jóvenes a remar mar adentro:

“Particularmente a vosotros, queridos adolescentes y jóvenes, os repito la invitación de Cristo a «remar mar adentro». Os encontráis en un momento en que tenéis que tomar una decisión importante para vuestro futuro. Guardo en mi corazón el recuerdo de numerosos encuentros en años pasados con jóvenes, convertidos hoy en adultos, tal vez en padres de algunos de vosotros, en sacerdotes, religiosos, religiosas, vuestros educadores en la fe. Los vi alegres, como deben ser los jóvenes, pero también reflexivos, por el empeño en dar un «sentido» pleno a su existencia. Cada vez estoy más convencido de que, en el ánimo de las nuevas generaciones es mayor la atracción hacia los valores del espíritu, mayor el ansia de santidad. Los jóvenes necesitan de Cristo, pero saben también que Cristo quiere contar con ellos” Mensaje de SS Juan Pablo II. Enero del 2005.

Es posible vivir a Cristo en la juventud, crecer en la fe y cambiar el mundo con la fuerza del amor, que Cristo ha enseñado. No hay excusas.

¿Qué esperas?

El Papa que le escribió a Pinocho

El Papa que le escribió a Pinocho

Hubo no hace muchos años un Papa que escribía cartas a personajes de la historia;  santos, escritores, reyes; incluso aquellos salidos de la imaginación de un escritor como el mundialmente conocido Pinocho; Lo hacía de forma tan natural,  que da la impresión al lector de que el particular escritor conocía profunda y personalmente a sus deschavetados remitentes. Este hombre era  Albino Luciani, más conocido como Juan Pablo I, el Papa de la sonrisa; o el Papa de Septiembre, pues su pontificado ha sido uno de los más breves de la historia.

De su pontificado que duró apenas  33 días se puede decir que estuvo marcado por gestos de humildad y sencillez, propios de su forma de ser. Su partida  abrió el camino para que fuese elegido como Papa Karol Wojtyla, quien adoptaría su mismo nombre Juan Pablo II. Hoy Santo.

Escribir cartas a Jesús , al rey David, al barbero Fígaro, a la emperatriz María Teresa, a Mark Twain, Charles DickensChristopher MarlowePinocho y otros; era quizá la forma del Papa Juan Pablo I de dirigirse a cada corazón, en sus particularidades y diferencias; pues todos aun no queriendo, tenemos algo  con que identificarnos de estos personajes.

A Pinocho le escribe como si fuese un joven común y corriente, le habla de rebeldía, pubertad, de noviazgo,  tentaciones, de  fe, vocación y muchos temas propios de esta  etapa de la vida; de manera que cualquiera puede sentir que está escrita directamente para sí, es decir como si un Papa nos hablara de tú a tú. Esto mismo pasa con las demás cartas inclusive con la última que es con seguridad la que más revuelve las entrañas, es aquella dirigida a Jesús.

Romper el paradigma de escribir solo al que conocemos, al amigo, al familiar… es de cierta forma brindarle a  la posibilidad de sentirse querido, escuchado al otro; es también la posibilidad de escudriñarnos a nosotros mismos y escribir; por ejemplo , una carta a nuestro Yo niño, anciano, pecador … Escribir de una manera distinta, desinteresada y generosa para otro, así yo sea ese otro, es también una forma de derribar las fronteras existenciales de las que habla el Papa Francisco.

“la Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria”

Francisco

El Papa Luciani, nos da un vivo ejemplo de que la escritura y la imaginación no tienen límite, que un corazón lleno de buenas intenciones logra con lo más ficticio transformar lo más real y qué los pequeños gestos y sencillas palabras son inclusive más dicientes que un vacío, ostentoso y categóricos discurso.